domingo, 22 de diciembre de 2013

Laguna Blanca, Chaco: Criaturas de un solo ojo (9 de octubre de 1969)

Laguna Blanca, Chaco: Criaturas de un solo ojo (9 de octubre de 1969)
por Dr Roberto Banchs
Crédito: Visión OVNI  



El jueves 9 de octubre de 1969, en la zona de Laguna Blanca, al este de la provin­cia del Chaco (Argentina), se habría producido un singular episodio del que fuera testigo un ex-­funcionario policial y agricultor. Ampliamente difundida a través de la agencia Saporiti (1), la noticia señala que pudo observarse una rara máquina posada sobre un árbol, tripulada por tres insólitas criaturas de baja estatura, larga cabellera rubia, y dotados de un solo ojo.

La información periodística indica lo siguiente: “Makalle, Chaco- De acuerdo con una denuncia radicada ante las autoridades policiales de Laguna Blanca, de esta jurisdicción, que en realidad ha provocado verdadera conmoción, un conocido agricultor de la zona, en circunstancias que viajaba en una camioneta de su propiedad, tuvo oportunidad de ver a tres extrañas criaturas que ocupaban un más extraño aparato y que estaba posado en lo alto de un corpulento árbol. Según Amaro Lotcket (NdR: error por Lockett), ex-funcionario policial, actualmente dueño de un predio rural, alcanzó a ver a una distancia no mayor de diez metros a los misteriosos seres que medirían algo así como 80 centímetros de estatura. Lockett afirmó que tenían cabellera rubia, larga como vulgares hippies, pero -esto es lo más destacable de todo- contaban con solamente un ojo. El denunciante destacó, asimismo, que la extraña aparición ocurrió alrede­dor de las 17,30 de este último jueves. Lockett afirmó que él fue sorprendido por una especie de miedo, o simplemente frío, que lo obligó a detener la marcha de su máquina para indagar si pasaba algo raro. El aparato en que viajaban los hombrecillos -así los definió él- no hizo ruido alguno al posarse en lo alto del árbol, pero sí sus ra­mas comenzaron a oscilar, lo que demostraría que tenía un peso considerable. Él quedó como anonadado y solamente se concretó a mirar los movimientos que, desde el interior de la desconcertante nave, que periódicamente despedía luces multicolores, hacían los presuntos viajeros siderales. Lockett, hombre bien conceptuado, instó a las autorida­des a trasladarse al lugar donde vio a los pequeños seres, oportunidad en que se comprobó que, en efecto, las hojas del árbol, donde se había posado el aparato-disco, estaban visiblemente chamuscadas. Según el denunciante, cuando la nave misteriosa cobró altura, sin ruido alguno y se perdió instantes después en el infinito, recién se le volvió el alma al cuerpo, atinando solamente a dar marcha al motor de su camioneta, que se había detenido sin que él pudiera explicarse, y se alejó presuroso del lugar. Por indicación de su familia radicó la denuncia del extraño episodio que dice le tocó vivir”.

Averiguaciones sobre el caso

 

Nuestras primeras indagaciones sobre el peculiar informe se inician en junio de 1986, mediante la consulta a algunos familiares en Villa Ángela y Barranqueras, Chaco. Fue así como el sobrino del testigo, Gilberto Lockett, nos informa que su tío Amaro había fallecido años atrás, pero nos refiere que el episodio fue comentado en la fami­lia y publicado originalmente en un diario de Resistencia. A su vez, nos comenta que el inusual encuentro ocurrió en la zona de Makalle y Laguna Blanca (localidades muy próximas entre sí, al noroeste de Resistencia) y que habría además dos testigos junto a Amaro Lockett, un agente de policía y un labriego. Sin recordar otros pormenores, nos sugiere hablar con otros familiares cercanos. En diálogo con la esposa, Peti, nos informa que su marido falleció en 1971, esto es, dos años después del encuentro. Mostrándose bastante cauta, se refiere así al episodio: “No le dimos importancia. Son co­sas que pasan y después no se acuerda más, porque piensa que no tienen trascendencia. De los otros testigos, ya no queda nadie”. En el mismo sentido se expresó su hija, Mi­ta, quien recordó que su padre en esa ocasión había visto un OVNI, saliendo de Laguna Blanca, dando la impresión de seguir a la camioneta, la que finalmente se detuvo. Sin embargo, le restó credibilidad a la versión que indica que el referido aparato se posó encima de un árbol y, más aún, que haya visto extraños seres.

Los testimonios aquí reunidos permiten suponer que algo habría observado Amaro Lockett, pero que no se ajusta a la noticia periodística. Al menos, la existencia de las criaturas ciclópeas (que depararon incluso una variante tipológica de la clasi­ficación de los extra-terrestres (2), formulada por el brasileño Jader U. Pereira), pareciera ser irreal, producto de la fantasía.

No irían a concluir nuestros hallazgos en tal ocasión. En julio de 1993, el ufólogo rosarino Ing. Sigurdo von Wurmb, con muchos años en el tema, nos escribió: “… puede borrar el caso de Laguna Blanca, porque en aquella oportunidad hablé personalmente con Lockett, quien me explicó el caso; se trató de un chiste de unos amigos, quienes pasaron esa historia a la prensa, la que lo publicó, como casi siempre, sin investigación previa y sin, por lo menos, hablar con el mismo Lockett”.

Meditaciones

Verificada la presunta falsedad del episodio descripto en la crónica periodística, atribuyendo al ex-comisario Amaro Teodomiro Lockett la percepción de un fenómeno anómalo, resultará ilustrativo señalar algunas posibles influencias que habrían configurado la fantástica narración.

Por esa época se desarrollaba una intensa actividad espacial, destacándose la pri­mera exploración humana lunar de la Apolo 11, celebrada a mediados de julio. Esta mi­sión -como todos los vuelos de la serie-, llevaba a tres astronautas, al igual que la extraña nave de Laguna Blanca.

Esas tres criaturas -u hombrecillos- presentan un peculiar aspecto. Su pequeña talla, enana, puede ser vista aquí como un defecto fisiológico (enanismo), que infiere potencialidades no desarrolladas y que -conservando ciertos rasgos humanos- denotan cierta monstruosidad. Dotadas de un solo ojo, este detalle hace inocultable referencia a los cíclopes, seres míticos de vida salvaje, antítesis de la brillante cul­tura homérica. Según las tradiciones, estos seres sobrenaturales eran ajenos a toda i­dea de justicia y sociedad. Siguiendo a Hesiodo, los cíclopes forman una tríade, y lleva cada uno un nombre significativo. La fábula cuenta que estos tres cíclopes fueron arrojados del cielo por Urano.

La “cabellera rubia, larga como vulgares hippies”, es un detalle que pertenece a la época, símbolo de libertad y rebeldía. Ese año, en un proceso oral, los hippies fueron juzgados por la sociedad ar­gentina como “unidades parasitarias, con perniciosas tendencias individualistas” y “e­lementos disolventes de la sociedad”. Y sus melenas, como una extravagancia para el consumo “de los que desean ver algo diferente” y “para hacerse populares” (3). Dos me­ses antes del caso, los días felices de Woodstock y el múltiple homicidio en la man­sión de Sharon Tate (4), ratificaron la condena frente a esta generación.

Referencias bibliográficas

(1) La Razón, Buenos Aires, y La Voz del Interior, Córdoba, 13 octubre 1969; et. al.

(2) Pereira, Jader U. Les Extraterrestres, 2e. numéro spécial de la revue Phénomènes Spatiaux, GEPA, Paris, FR., 4e. trimestre 1974, pp. 24/25 y 51 (cas 231, T. l1, V. 2).

(3) La Razón, Buenos Aires, 27 mayo 1969, p. 6.

(4) C1arín, Buenos Aires, 15 octubre 1993, supl., p. 3; y El Andino, Mendoza, 10 agosto 1969, p. 6 y 9

1 comentario:

  1. ¡Hola, Luis-Emilio! Simplemente quería dejar constancia de una puntualización, pues como sabes, soy seguidor, entre otros de tu blog, y hace tiempo que vengo observando cierto escepticismo en las crónicas que reproduces del investigador de Ovnis Roberto E. Banchs, cuyos trabajos se publicaban antiguamente en la revista Stendek, de Barcelona, España.
    Yo pienso que ser escéptico es correcto, científico, me parece muy bien. Lo que ya no me parece bien es extrapolar la visión escéptica, o acaso ultraescéptica a todos los casos de encuentros cercanos registrados en Argentina porque en alguna ocasión se comprobó fehacientemente que uno o dos casos eran fraudes. Así pues, y para no alargarme demasiado, fíjate en este artículo, por ejemplo, que se infravalora el testimonio OVNI porque los testigos fallecieron y no se les pudo reencuestar, amén de que familiares del testigo principal declararon con cierto desdén. Y en cambio, se ensalza el comunicado de un investigador de Ovnis, Sigurdo von Wurmb, que dice: "puede borrar el caso de Laguna Blanca...se trató del chiste de unos amigos, etc. etc.". ¿Cómo sabemos que es cierto lo que manifiesta von Wurmb? Puesto que los testigos fallecieron, no fue posible comprobar posible testimonio de encuentro cercano...entonces, ¿Por qué dar mayor credibilidad a una fuente informativa de tercera generación? Pero esa actitud interna no la explica Banchs, al contrario, pasa de decir: "Los testimonios aquí reunidos permiten suponer que algo habría observado Amaro Lockett, pero que no se ajusta a la noticia periodística.", a establecer, en el apartado Meditaciones, que "Verificada la presunta falsedad del episodio descripto en la crónica periodística,...etc.", para concluir con que el caso es, poco más o menos una "fantástica narración". ¿Esto es investigación científica? Saludos.

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