jueves, 25 de agosto de 2016

La semana próxima nos reuniremos en el 55to Café Ufológico de Mendoza

La semana próxima nos reuniremos en el 55to Café Ufológico de Mendoza
por Luis Emilio Annino




El miércoles 31 de agosto se llevará a cabo el 55to Café Ufológico de Mendoza, que como sucede mensualmente se realizará en el Café Five Stars, que está ubicado en la calle Lavalle 45 de la Ciudad de Mendoza, al final de la conocida Galería Independencia. Será una nueva oportunidad y un adecuado momento para compartir reflexiones, conocimientos y experiencias sobre el fenómeno OVNI y la posibilidad de vida extraterrestre.

El Café Ufológico de Mendoza pretende presentarse como un ámbito propicio para desplegar un abierto y ameno intercambio de ideas, opiniones y conceptos que se relacionen necesariamente con el fascinante fenómeno OVNI, en un contexto definido por la participación de los asistentes en interesantes charlas que se efectúan con el respeto, cordialidad y tolerancia que definen a nuestros encuentros. No se permite el uso de grabadores o filmadoras por parte de otras personas ajenas a la organización para no afectar la libre expresión de los presentes. Sólo los coordinadores toman fotografías para registrar visualmente el encuentro. La asistencia es libre y gratuita, sólo se establece el compromiso de pagar lo que se consume en el lugar.

El Café Ufológico de Mendoza promueve y acompaña la creación de este tipo de reuniones ovnilógicas en otras partes del país y del mundo, tales como los existentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Colón (Entre Ríos), Corrientes, La Plata (Buenos Aires), Resistencia (Chaco), Capilla del Monte (Córdoba), Rosario y Santa Fe, que conforman la Red Argentina de Cafés Ufológicos, junto a los cafés organizados en Valparaíso (Chile), Ecuador y Valencia (España).


Entrevista radial para el programa "Mundo Mambo"



El 25 de julio pasado fui convocado para ser partícipe de una entrevista que sería realizada para el programa "Mundo Mambo" que se emite por la radio online Radio Peluca. La conducción e interesante entrevista estuvo a cargo de Ika Fonseca Ripoll y los temas abordados fueron los siguientes: origen de mi interés por el fenómeno OVNI, cultura OVNI, Café Ufológico de Mendoza, Isidris, "Enanitos Verdes" en Puente del Inca, de los Verdes a los Grises, hipótesis acerca del origen de los OVNIs, blog Orbita Cero Mendoza, qué es CEFORA, casos OVNI-aeronaves (Campo de Mayo, Bariloche), el piloto ¿testigo calificado?, la clasificación Hynek, ¿son reales las abducciones?, los informes Hynek y COMETA.

Destaco el apropiado cuestionario y conocimientos que poseía quien me entrevistara, ya que permitió el desarrollo de un animado diálogo y tratamiento adecuado de tan controversial tema. A continuación los invito a escuchar el audio de la entrevista, espero les resulte de su interés:






Encuentro de camaradería Café Ufológico de Mendoza - Andrea y Silvia Pérez Simondini


Junto a Silvia Pérez Simondini en peatonal Sarmiento, camino al encuentro con los integrantes del Café Ufológico de Mendoza.

El jueves 4 de agosto, integrantes del Café Ufológico de Mendoza tuvimos la oportunidad de reunirnos y compartir una atractiva charla con Andrea y Silvia Pérez Simondini, integrantes del grupo Visión OVNI y de CEFORA (Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI de la República Argentina).

Previo a este encuentro, junto con Andrea visitamos el domicilio (der.) en donde tuvo lugar el avistamiento de un OVNI por parte del renombrado pintor Julio Suárez Marzal (24 de mayo de 1971), desde el primer piso de un consultorio médico y enfrente del Comando de la Octava Brigada de Infantería de Montaña (Cdo. Br IM VIII), perteneciente al Ejército Argentino. Allí pudimos apreciar la naturaleza céntrica del lugar y su situación en proximidades de las edificaciones pertenecientes a los militares.

Luego, junto con Silvia y Andrea nos dirigimos a nuestro lugar habitual de encuentros del café ufológico, el Five Stars. Allí pudimos intercambiar numerosas ideas, conocimientos y experiencias, en donde tuvieron un claro lugar protagónico los conocimientos que nuestras visitantes tienen sobre un tópico que es de su especialidad: la mutilación de ganado y su vínculo con el fenómeno OVNI. Hablamos sobre el Museo OVNI y las extrañas luces que desde hace mucho tiempo se ven en Victoria (Entre Ríos), Andrea expresó su interés sobre cuestiones de indole arqueológica con nuestro crédito local, el arqueólogo Ricardo Moyano; Adrián Radich relató su reciente experiencia mientras viajaba desde Córdoba hasta Mendoza y Raúl Díaz comentó ver como una nube gris de unos 30 mtrs de longitud detenida a unos 50 mtrs sobre un tendido eléctrico que aparentemente absorbía corriente y producia un corte eléctrico en la ciudad de unos 15 minutos. La nube luego siguió su recorrido hasta desaperecer detrás del Cerro Arco, en el Challao (depto Las Heras). Todo sucedió entre las 10:45 y 11: 00 hs en plena mañana. Esto pasó en abril de 1983.


Andrea Pérez Simondini y Ricardo Moyano intercambian conocimientos ante la atenta mirada de Adrián Radich.

Silvia Pérez Simondini relata sus avistamientos de extrañas luces en Victoria, Entre Ríos.

Muchos más temas fueron tratados, pero alrededor de las 22 hs dimos por terminado el diálogo en el café y decidimos retiranos de allí y salir a hacer una recorrida nocturna por algunos lugares emblemáticos de la ufología local. Así, fuimos en dirección hacia la zona de El Challao, en cuyas inmediaciones está el cerro Arco, sede de numerosas antenas de radio y televisión, pero que es más conocido porque en sus proximidades e "intraterrenamente" se localizaría Isidris, una ciudad de connotaciones místicas. Seguidamente, nos desplazamos hasta las inmediaciones del dique Papagayos, área en donde habría caído un misil descontrolado o una nave extraterrestre, coincidentemente con el acontecimiento del terrible terremoto del 26 de enero de 1985.  La presencia de la Fuerza Aérea de EE.UU. para brindar asistencia al gobierno provincial a primeras horas del día, misteriosas luces en el cielo y los relatos de supuestos avistamientos de algun objeto caído alimentaron la usina de rumores y contribuyeron a conformar una suerte de mito contemporáneo, acentuado por la ausencia de evidencias contrastables que puedan sostener tales relatos. Finalmente, visitamos el lugar aproximado en donde habría sucedido el encuentro cercano del tercer tipo que habrían protagonizado Juan Carlos Peccinetti y Fernando José Villegas, en las primeras horas del 31 de agosto de 1968, un caso considerado clásico para la ufología nacional e internacional y que tuvo una amplia repercusión periodística.

Ya cerca de medianoche, finalizamos esta animada velada con la sensación de habernos quedados cortos de tiempo y con ganas de compartir mucho más, pero nuestras visitantes debían retirarse a descansar. Al otro día se reunirían con sus familiares llegados desde distantes lugares. Pero esa es otra historia.


En memoria
El Café Ufológico de Mendoza lamenta el fallecimiento de Oscar Raúl Mendoza



Oscar Raúl Mendoza
Nuestro querido amigo Ariel Maderna nos comunicaba el pasado 14 de agosto la triste noticia que en ese día había fallecido, a los 73 años de edad y en la provincia de Santa Fe (República Argentina), el destacado ufólogo Oscar Raúl Mendoza, de amplia trayectoria en su propia provincia y en las vecinas, que en los últimos años desempeñaba el rol de coordinador del Café Ufológico de Santa Fe, acompañado por sus colaboradores y amigos Ariel Maderna y Luis Brussa.

Testigo presencial de un inusual avistamiento y con amplia experiencia por sus trabajos de campo, puso énfasis en sus pesquisas en el abordaje de uno de los aspectos que brinda mayores evidencias empíricas en cuanto a las manifestaciones del fenómeno OVNI: las huellas de aterrizaje, aspecto que fue desarrollado en su recomendable libro "OVNIs: Huellas y tripulantes" (Ed. del autor, Santa Fe, 1993).

El 28 de octubre de 2015, mientras llevábamos adelante el 45to Café Ufológico de Mendoza, alrededor de las 19.30 hs iniciamos una experiencia novedosa para nosotros: una comunicación mediante Skype con los amigos del Café Ufológico de Santa Fe, quienes se reunían el mismo día y en el mismo horario. Tuvimos la oportunidad de charlar con el coordinador del mismo, Oscar Mendoza, sobre diversas cuestiones tales como las huellas de los aterrizajes OVNI y los efectos electromagnéticos, la presencia del fenómeno localizado en zonas vinculadas al agua en aquella provincia y a la zona montañosa en la nuestra, la extensa casuística ligada a la mutilación de ganado asociada a la observación de luces y el reclamo para que intervengan autoridades públicas para el esclarecimiento de estas desagradables situaciones. También compartimos algunas palabras con el amigo Ariel Maderna, quien nos visitara y participara en pasados cafés ufológicos y operaciones suricatas. El diálogo se extendió hasta las 20.20 hs, ya que dificultades técnicas impidieron mantenerlo eficazmente y debió ser suspendido. Fue una inolvidable experiencia y comunicación.

Para aquellos que deseen profundizar en la personalidad y obra de Oscar Raúl Mendoza sugerimos consultar el artículo y las respuestas a un cuestionario personal incluido en la sección Rincón del Investigador del sitio oficial Enigmas - Los Grandes Misterios, cuyo responsable es el investigador paranaense Raúl Avellaneda, como así también el propio blog que reúne las investigaciones de Oscar http://oscarraulmendoza.blogspot.com.ar/

Acompañamos en el dolor a su familia y allegados.


Finalmente recordamos que nuestra convocatoria es para:

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"55to Café Ufológico de Mendoza: Día: Miércoles 31 de agosto de 2016. Lugar: Café Five Stars - Lavalle 45 (Galería Independencia) - Ciudad de Mendoza. Horario: 19 hs. Participación libre".
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Esperamos contar con su participación. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Próxima b: El día que la humanidad descubrió un planeta habitable alrededor de la estrella más cercana

Próxima b: El día que la humanidad descubrió un planeta habitable alrededor de la estrella más cercana
por Daniel Marín



Te imaginas que alrededor de la estrella más cercana al sistema solar haya un planeta potencialmente habitable? “Poco probable”, podrías pensar. La Galaxia está repleta de estrellas y sería mucha casualidad que justo al lado tuviésemos un exoplaneta de tamaño terrestre en el que pueda existir agua líquida, ¿no? Pues, afortunadamente, no, no es demasiada casualidad, porque el 24 de agosto de 2016 pasará a la historia como el día en el que la humanidad supo oficialmente que existía un mundo rocoso situado en la zona habitable de nuestra estrella más cercana. Hoy le damos la bienvenida a Próxima b.
Próxima b ya está aquí (molasaber.org).

El descubrimiento

El exoplaneta más cercano ha sido descubierto por un equipo de astrónomos liderado por el español Guillem Anglada Escudé dentro del marco del proyecto Pale Red Dot del Observatorio Europeo Austral (ESO). Este proyecto tenía precisamente como objetivo la búsqueda de planetas alrededor de Próxima Centauri, una estrella enana roja con un 12% de la masa del Sol y una luminosidad de tan solo el 15% de la solar. Próxima Centauri b —o Próxima b para abreviar— ha sido descubierto mediante el método de la velocidad radial —también conocido como método de espectrometría Doppler— por el que se puede detectar la presencia de planetas alrededor de una estrella midiendo el desplazamiento de las líneas espectrales. Este movimiento es proporcional a la velocidad de la estrella alrededor del centro de masas del sistema, o sea, un bamboleo provocado precisamente por la presencia de planetas a su alrededor.


Recreación artística de Próxima b. Próxima aparece enorme en el cielo, mientras que el sistema binario Alfa Centauri A y B sería una pareja de estrellas relativamente brillante en el cielo (ESO/M. Kornmesser).

Para descubrir Próxima Centauri b se ha usado el espectrógrafo HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) del telescopio de 3,6 metros de La Silla y el espectrógrafo UVES (Ultraviolet and Visual Echelle Spectrograph) del telescopio VLT, ambos en Chile. Una parte de los datos fue recabada entre los años 2000 y 2014, mientras que la otra fue obtenida durante una campaña específica que transcurrió entre el 19 de enero y el 31 de marzo de este año dentro del programa Pale Red Dot. La gran pregunta que surge cuando se detecta un exoplaneta tan fascinante como este es si se trata de un mundo real o, por contra, es una señal fantasma. No en vano, esto es justamente lo que pasó con el supuesto planeta vecino Alfa Centauri Bb, un exoplaneta que acaparó titulares cuando se descubrió en 2012 solo para desaparecer poco después al analizar los datos con más cuidado. Desgraciadamente, el método de la velocidad radial tiene este inconveniente y tenemos que vivir con él. Es casi imposible afirmar con total seguridad que un exoplaneta descubierto por este método es real y solo podemos estimar las probabilidades de que no sea un espejismo.

Las observaciones de los últimos 16 años apuntan a un planeta con un periodo de 11,2 días (Anglada Escudé et al.).

En este caso, la significación estadística de la señal de Próxima Centauri b en esta campaña y en las anteriores no es muy elevada si las analizamos por separado, pero al juntarlas se dispara hasta tal punto que no hay duda de que se trata de una señal real (¡hablamos de 16 años de observaciones combinadas!). La miga del asunto está en fusionar los dos conjuntos de datos, una tarea nada trivial que podría ser revisada en el futuro. Las estrellas enanas rojas como Próxima son muy ‘ruidosas’, es decir, su luminosidad varía tanto que la detección de planetas pequeños es harto complicada. Por eso los investigadores se han esforzado especialmente a la hora de eliminar el ruido provocado por la variabilidad estelar. De hecho, una vez restado el ruido la señal Doppler de Próxima b es relativamente elevada (1,4 m/s), por lo que si Próxima hubiera sido una estrella más tranquila habríamos descubierto mucho antes la presencia de este planeta. Por último señalar que la señal muestra evidencias de que haya otros planetas alrededor de Próxima.


Señal Doppler correspondiente al descubrimiento. FAP es el acrónimo de Probabilidad de Alarma Falsa, o sea, de que se un descubrimiento ficticio. Como vemos es muy baja (Anglada Escudé et al.).

Por supuesto, si hablamos del descubrimiento no podemos dejar de mencionar la filtración al diario alemán Der Spiegel, que a mediados de agosto publicó la noticia sobre la detección de un planeta posiblemente habitable alrededor de Próxima Centauri. Una vez destapado el secreto, solo era cuestión de unir los puntos. El propio equipo de Pale Red Dot había publicado parte de los resultados de su campaña, así que, como ya anunciamos en Eureka hace justo una semana, todo apuntaba a que se había detectado un planeta habitable con un periodo de 11,3 días o 23 días (al final el periodo es de 11,2 días).

Señal de velocidad radial de Próxima. Se aprecia el periodo de 11,2 días debido a Próxima b (ESO/G. Anglada-Escudé).

Próxima Centauri vista por el telescopio espacial Hubble. La estrella no es visible a simple vista (NASA/ESA/STScI).

¿Qué sabemos de Próxima b?

Desgraciadamente no podemos ver el planeta directamente —qué más quisiéramos— y lo único que somos capaces de inferir a partir de los datos Doppler es la masa y periodo orbital del mundo. Próxima b tiene 1,27 masas terrestres y orbita su estrella a 7,5 millones de kilómetros, con un periodo de traslación —o sea, año— de 11,186 días. A primera vista uno pudiera pensar que un mundo situado a 7,5 millones de kilómetros de su estrella debe estar demasiado caliente para ser habitable, pero no olvidemos que Próxima es una estrella mucho más pequeña y fría que el Sol y, por tanto, su zona habitable también está mucho más cerca. En realidad, la zona habitable conservadora de Próxima incluye a cualquier planeta con un periodo de entre 4 y 15 días, así que nuestro planeta se halla justo en la zona Ricitos de Oro, como dirían los anglosajones.
 
Próxima b está en la zona habitable de su estrella (ESO/Pale Red Dot).

¿Cómo podemos saber más sobre este mundo? Lo ideal es que el planeta pasase por delante de su estrella visto desde la Tierra, es decir, que transitase. De esta forma podríamos medir su tamaño y, puesto que ya sabemos su masa, seríamos capaces de estimar su densidad media. Esto nos permitiría tener una idea aproximada de qué tipo de mundo se trata, aunque fuera de forma rudimentaria. Un tránsito a la distancia de Próxima también nos permitiría con suerte detectar la existencia de una hipotética atmósfera y analizar su composición. Lamentablemente, el equipo de Anglada Escudé no ha detectado ningún tránsito de Próxima b. Está claro que eso sí que habría sido demasiada suerte. Por otro lado, la enorme cercanía de Próxima hace posible que sea factible ver el planeta directamente en el futuro con los instrumentos actuales. Así que debemos tener paciencia: más tarde o temprano tendremos la capacidad de ver a nuestro vecino más próximo.

Recreación artística de Próxima b (ESO/M. Kornmesser).

Pero volvamos a lo esencial: ¡Próxima Centauri b es un planeta de masa terrestre en la zona habitable! Es importante subrayar este punto, porque aunque hemos descubierto muchos mundos potencialmente habitables —la mayoría gracias al telescopio espacial Kepler—, casi todos tienen una masa muy superior a la terrestre. Es decir, se trata de supertierras o minineptunos. De entre los exoplanetas más prometedores descubiertos hasta el momento solo Kepler-186f tiene una masa comparable a la de Próxima b, aunque fue descubierto por el método del tránsito y este valor es solo una estimación. También es verdad que el método de la velocidad radial solamente nos da la masa mínima, así que puede que Próxima sea ligeramente más masivo. Puesto que desconocemos su tamaño no se puede calcular su gravedad superficial, pero es de esperar que sea un poco más grande que la Tierra, así que la aceleración gravitatoria no debe ser muy diferente a la de nuestro planeta.

La zona habitable ‘pesimista’ alrededor de Próxima en verde. Incluye cualquier planeta con un periodo de entre 4 y 15 días (ESO/Pale Red Dot).

La habitabilidad de Próxima b: ¿una segunda Tierra?

Uno de los mantras que repite sin cesar cualquier astrónomo que estudia exoplanetas es que un mundo potencialmente habitable no es sinónimo de un mundo habitado. El que esté en la zona habitable solo nos indica que, dadas las condiciones adecuadas, un planeta situado en esta región es capaz de tener agua líquida en su superficie de forma estable. Ni más, ni menos. Nada de bacterias u hombrecillos verdes. La cuestión es, precisamente, cuáles son esas condiciones adecuadas. Puesto que solo sabemos la masa y el periodo, por el momento es imposible saber si Próxima b es capaz de albergar océanos o incluso simples charcas. La inclinación de su eje, la densidad de su atmósfera o su actividad interna son algunos factores que podrían hacer de este mundo un infierno o un vergel según los valores que tomen.

Recreación de un mundo habitable con acoplamiento de marea alrededor de una enana roja. El hemisferio diurno es caluroso, mientras que el nocturno está cubierto de hielo. Destaca una inmensa y perpetua tormenta sobre el punto subestelar (Don Dixon).

De acuerdo con la distancia a la que se encuentra de su estrella, Próxima Cen b tiene una temperatura de equilibrio de 234 kelvin (-39º C), o sea, casi 20º C más fría que la temperatura de equilibro de la Tierra (-18º C). En el caso de nuestro planeta la existencia de una atmósfera con varios gases de efecto invernadero elevan la temperatura final por encima de los 0º C, pero no sabemos si eso también pasa en Próxima b. No obstante, esta diferencia de temperatura media no es un obstáculo para la vida. Cabe señalar que Próxima b también destaca favorablemente en este punto cuando lo comparamos con otros planetas extrasolares potencialmente habitables. Solo Gliese 667 Cc tiene una temperatura de equilibrio mayor (-26º C), pero se trata de una supertierra.

Ahora bien, aunque es posible que Próxima b sea habitable, difícilmente será una exotierra, es decir, un planeta idéntico al nuestro. Debido a la escasa distancia que la separa de su estrella es casi seguro que presentará acoplamiento de marea y su eje no estará inclinado como el de nuestro planeta (así que nada de estaciones). Esto significa que siempre mostrará un hemisferio hacia Próxima. En una mitad del planeta siempre será de día y en la otra mitad reinará una oscuridad perpetua. Debido al acoplamiento de marea, las zonas climáticas en Próxima b no estarán condicionadas por la latitud, como en la Tierra, sino por la distancia al centro del hemisferio diurno, el llamado punto subestelar. Esta punto sería el más cálido, mientras que a medida que nos alejamos hacia el terminador —la frontera entre el día y la noche— la temperatura media bajará considerablemente.

Una exotierra en Próxima podría ser algo así. El planeta mostraría siempre el mismo hemisferio hacia la estrella y la región habitable podría estar limitada a un anillo junto al terminador (salvo que sea un mundo océano) (http://rareearth.wikia.com/wiki/User:Beau.TheConsortium).

Vista desde la superficie, Próxima siempre estará en la misma posición del cielo según a la distancia del punto subsolar a la que uno se encuentre. Próxima b es un planeta donde las sombras permanecen inmóviles. Según los modelos teóricos, este tipo de planetas puede ser perfectamente habitable dependiendo de la cantidad de agua en su superficie. Si el planeta tiene muy poca agua puede que esta se acumule en el hemisferio nocturno como un casquete de hielo, dejando el hemisferio diurno casi totalmente seco (aquí también hay que tener en cuenta la densidad de la atmósfera). En el otro extremo, si se trata de un mundo océano las diferencias de temperatura entre ambos hemisferios se amortiguarían gracias a las corrientes oceánicas, dando lugar a una ‘tierra en forma de ojo’ (eyeball earth), llamada así porque el hemisferio nocturno y parte del diurno podrían estar cubiertas por hielo, mientras que una zona alrededor del punto subestelar, la ‘pupila’ del ojo, estaría libre de hielo. Por supuesto, también existen escenarios intermedios en el que la región habitable del planeta se limita a un anillo alrededor del terminador u otra zona alrededor del punto subestelar.

Una ‘tierra en forma de ojo’ con acoplamiento de marea. El hemisferio nocturno está cubierto de hielo, así como casi todo el diurno. Solo la zona alrededor del punto subestelar está libre de hielo. A cambio existe agua líquida en las profundidades en todo el planeta.

El otro gran obstáculo al que debe hacer frente la vida en Próxima b es la volubilidad de su estrella. Próxima, como todas las enanas rojas, emite rayos X profusamente y se caracteriza por tener frecuentes fulguraciones muy energéticas que podrían esterilizar el planeta. Solo la combinación de un potente campo magnético y una atmósfera relativamente densa podría defender a los posibles microorganismos. El campo magnético también serviría para proteger la atmósfera de los vientos estelares y evitar que desaparezca. Sí, puede que Próxima no sea una Tierra 2.0, pero eso no significa que no sea apta para la vida. Incluso si carece de un campo magnético intenso y una atmósfera densa, los hipotéticos microbios proximanianos —¿proximitos?— serían capaces de vivir en el hemisferio nocturno sin mayor problema (recuerda que si hay mucha agua solo la parte superior estaría congelada en este lado del planeta).

Como todas las enanas rojas, Próxima Centauri emite potentes fulguraciones que hacen aumentar de brillo la estrella repentinamente en un 10% y emiten enormes cantidades de rayos X (Pale Red Dot).

Si Próxima b tiene plantas, puede que estas sean negras.

Pero Próxima también tiene cosas buenas. A diferencia del Sol, la mayor parte de la radiación que emite está en el infrarrojo y no en el ultravioleta y el espectro visible. Los organismos fotosintéticos podrían realizar la fotosíntesis en el agua o en la superficie sin tanta necesidad de protección como en la Tierra —nos olvidamos de los rayos X y las fulguraciones por un momento—, donde la vida requirió de la creación de la capa de ozono para prosperar en la superficie de los continentes. Claro que para eso los microorganismos fotosintéticos y las plantas de Próxima b deberían absorber eficientemente la luz infrarroja y no tanto la visible. En definitiva, la vegetación de Próxima b, si existe, es posible que sea de color negro.

Además, Próxima tiene más o menos la misma edad que el Sol —se calcula que ronda los 4800 millones de años— y, lo más importante, seguirá brillando miles de millones de años después de que nuestra estrella haya muerto y la Tierra no sea más que un resto calcinado girando a su alrededor. Desde el punto de vista de la longevidad estelar, la vida ha tenido y tendrá muchas más ocasiones de aparecer y prosperar en Próxima b que en la Tierra.

Otros planetas extrasolares potencialmente habitables. La mayoría son mucho más grandes que la Tierra (phl.upr.edu).

Tamaño aparente de Próxima Centauri vista desde Próxima b y el Sol visto desde la Tierra (ESO/G. Coleman).


¿Podemos viajar a Próxima b?

Esta es la gran pregunta que nos hacemos todos. Las distancias entre estrellas son abismales, pero lo que está claro es que la naturaleza no nos lo va a poner más fácil. Próxima está tan solo a 4,246 años luz de distancia. Salvo que descubramos una enana marrón más cercana con planetas —¿son oficialmente planetas los mundos que orbitan una enana marrón?—, Próxima b es el mundo más accesible que conocemos. Con Próxima b nos ha tocado la lotería.

Las estrellas más cercanas al Sol (Wikipedia).

Distancias al Sol en escala logarítimica (NASA).

Ahora bien, ¿cómo podríamos ir hasta allí? La sonda más rápida fabricada por el hombre es la Voyager 1. Lanzada en 1977, se aleja del sistema solar a una velocidad de 17 km/s (61.200 km/h o 3,7 unidades astronómicas al año) gracias al uso de propulsión química convencional y maniobras de asistencia gravitatoria con Júpiter y Saturno. Parece mucho, pero a ese ritmo tardaríamos nada más y nada menos que 74.000 años en llegar a Próxima b. No es muy práctico, la verdad. ¿Se puede mejorar esa cifra? Sí, por supuesto. Si usamos tecnologías que ya están maduras es posible alcanzar velocidades de 20 UA/año, es decir 30.000 millones de kilómetros por año. Para alcanzar esta velocidad se pueden usar velas solares y maniobras de asistencia gravitatoria con el Sol y Júpiter.

En una misión de este tipo la sonda usaría propulsión química o una vela solar para reducir primero —sí, reducir— su velocidad orbital y acercarse al Sol hasta una distancia de 37 millones de kilómetros. Si además en el momento de máxima aproximación al Sol la sonda enciende sus motores, el Efecto Oberth le permitirá multiplicar el efecto de la maniobra de asistencia gravitatoria. Si además despliega una vela solar, las velocidades de escape del sistema solar estarían en el orden de 14 a 20 UA/año (depende del tamaño de la vela y otros factores). La vela se separaría a la distancia de la órbita de Júpiter, cuando la presión de radiación de la luz solar fuera despreciable. También es posible usar velas eléctricas en vez de solares para alcanzar velocidades comparables, aunque se trata de una tecnología menos madura.

Trayectoria del proyecto Interstellar Probe de 1999. La sonda alcanzaría una velocidad de 14 UA/año gracias a una vela solar y a una maniobra de asistencia gravitatoria con el Sol (NASA).

Una velocidad de 20 UA/año no está nada mal y nos permitiría estudiar el medio interestelar o el punto focal del Sol, pero tardaríamos 14.000 años en llegar a Próxima b. Sigue siendo claramente insuficiente. Si en vez de velas solares empleamos propulsión eléctrica con motores iónicos o de plasma alimentados por un reactor nuclear o generadores de radioisótopos (RTGs) es posible alcanzar 26 o 30 UA/año. Obviamente, no basta. Está claro que debemos buscar otra solución.

La sonda RISE (Realistic InterStellar Explorer) se aleja del Sol gracias a los motores iónicos de xenón, cuya luz azulada le da un aspecto fantasmagórico a la nave. Este proyecto de 2002 habría alcanzado una velocidad de 20 UA/año. Habría empleado RTGs de Americio 241 en vez de Plutonio 238 (NASA).

Y es que para viajar a Próxima b nos veremos obligados a desarrollar nuevas tecnologías. La más prometedora son las velas láser. Su principio es similar al de una vela solar, pero en vez de usar la luz del Sol se emplea la luz de un haz láser o máser situado en el espacio o en la superficie terrestre. De esta forma la aceleración que sufre la sonda se mantiene durante mucho tiempo. En teoría, la tecnología de vela láser es increíblemente prometedora y nos ofrece alcanzar velocidades del orden del 10% o el 20% de la velocidad de la luz, por lo que tardaríamos entre veinte y cuarenta años en llegar a Próxima b. Evidentemente, esto ya es otra historia, aunque quedaría pendiente resolver los problemas asociados con el pequeño tamaño de las naves —la sonda debería ser muy pequeña, del orden de 100 kg— y las colisiones con partículas de polvo interestelar.

Precisamente, el reciente proyecto Breakthrough Starshot quiere usar esta tecnología para mandar nanovelas láser a Alfa Centauri —ya han anunciado que ahora cambiarán de objetivo a Próxima— en un viaje de veinte años mediante un conjunto de láseres de cien gigavatios situado en el desierto. En cualquier caso, el viaje con vela láser se vuelve mucho más asequible si asumimos velocidades menores y tiempos de vuelo de cincuenta o cien años (el viaje interestelar no es para los impacientes).

Una nanovela láser para viajar a Alfa Centauri (Breakthrough Starshot).

Ahora bien, si el objetivo es enviar personas, me temo que todavía nos queda mucho por delante. En ese caso la tecnología de velas láser sigue siendo una de las favoritas, pero sería necesario diseñar velas gigantescas de decenas o cientos de kilómetros de diámetro con varias etapas para frenar y regresar a la Tierra, así como láseres increíblemente potentes situados en el espacio (hablamos de láseres con potencias de 10^16 vatios, superior en varios órdenes de magnitud a la potencia que genera nuestra civilización en conjunto).



Vela láser tripulada con tres etapas para ir y volver a una estrella cercana (Robert Forward/Hughes).

Otras posibilidades recaen en los sistemas de propulsión exóticos, como la propulsión de antimateria (el calor generado por la aniquilación de una pequeña cantidad de antimateria se usa para expulsar un propelente, como por ejemplo hidrógeno), propulsión fotónica (toda la energía de la desintegración de antimateria se usa para propulsar la nave), fusión nuclear (quizás aumentada mediante el uso de estatocolectores tipo Bussard) o incluso una combinación de varias tecnologías (como la fusión nuclear producida por la aniquilación de antimateria). La duración de los viajes interestelares usando estas tecnologías depende mucho de los detalles. El Proyecto Dédalo de los años 70 preveía lanzar una enorme sonda por etapas de 190 metros de largo propulsada por fusión nuclear por pulsos que tardaría medio siglo en llegar a la estrella de Barnard, situada a 6 años luz de distancia. Otra variante, el Proyecto Longshot de los años 80, también a base de fusión, se basaba en la premisa de que una sonda necesitaría un siglo en llegar a Alfa Centauri.

Sonda no tripulada Dédalo a base de fusión nuclear con un Saturno V a escala.

También hay que tener en cuenta que otros sistemas de propulsión interesantes para el viaje interplanetario no lo son tanto de cara al viaje interestelar. Me refiero a la propulsión nuclear térmica similar a la desarrollada para el proyecto NERVA o a la propulsión nuclear por pulsos del proyecto Orión. En el primer caso la eficiencia está muy por debajo de lo requerido para un viaje interestelar, mientras que en el segundo habría que revisar el proyecto de arriba a abajo. Orión se movía por el espacio usando el empuje generado por explosiones nucleares sobre una placa con amortiguadores, pero una versión interestelar tendría una masa cercana a las 400.000 toneladas y una placa que rondaría los cien metros de diámetro. Para más inri debería llevar 300.000 artefactos nucleares de fusión —no de fisión como en la versión interplanetaria— y, a pesar de todo, se estima que la velocidad máxima de este sistema de propulsión nuclear por pulsos es de solo entre el 3% y el 10% de la velocidad de la luz. Muy poco si tenemos prisa, pero aceptable para una nave generacional o si lo unimos con otras tecnologías. Sirva de ejemplo el proyecto Medusa de los años 90, que preveía el uso de propulsión nuclear por pulsos combinada con una vela solar.

Una nave interplanetaria Orión, ejemplo de propulsión nuclear por pulsos. Este tipo de propulsión no es ideal para viajar a otras estrellas si no se combina con otras tecnologías (Joe Bergeron).

El desafío es grande, pero evidentemente antes o después habrá que afrontarlo. Las máquinas y personas que viajen hasta la estrella más cercana no solo verán un nuevo mundo, sino un cielo ligeramente diferente al nuestro. En el cielo de Próxima b el Sol aparecerá como una estrella brillante en la constelación de Casiopea, un simple punto de luz indistinguible del resto.

El Sol en el cielo del Próxima Centauri: una estrella de la constelación de Casiopea (David Charbonneau).

Próxima en la ficción

Al tratarse de la estrella más cercana es lógico que Próxima Centauri haya sido protagonista de innumerables relatos e historias de ciencia ficción. No obstante, la mayoría de esas historias se han centrado más en las estrellas hermanas Alfa Centauri A y B en vez de la pequeña Próxima (Alfa Centauri C), seguramente debido a su mayor parecido con nuestro Sol.

Próxima hace su aparición en la serie de televisión de los 90 Babylon 5. En la serie la humanidad ha instalado una colonia en Próxima III, el tercer planeta alrededor de Próxima y la primera colonia terrestre fuera del sistema solar. En cuanto a novelas, Próxima también aparece en la magistral El Problema de los tres cuerpos de Liu Cixin, aunque ciertamente la descripción de Próxima y el resto de estrella del sistema de Alfa Centauri es poco fiel a la realidad, y eso siendo generosos. Pero sin duda la representación más interesante de cómo podría ser un mundo habitable alrededor de Próxima es obra del escritor británico Stephen Baxter.

En Proxima, de Stephen Baxter, se describe con detalle las particularidades de un mundo habitable con acoplamiento de marea alrededor de Próxima Centauri.

En la novela Proxima (2013) y su secuela Ultima (2014), Baxter imagina la colonización forzosa de un planeta habitable en Próxima Centauri usando naves que usan propulsión nuclear de pulsos. La novela describe con total fidelidad cómo podría ser la vida en un mundo con acoplamiento de marea alrededor de una estrella enana roja y, a pesar de que el planeta es demasiado parecido a la Tierra en tanto en cuanto permite la supervivencia de seres humanos sin mayor problema, es un fantástico punto de partida si alguien quiere saber qué se siente al vivir en un mundo de este tipo.  

Bienvenidos al futuro

La inmensa mayoría de estrellas de nuestra Galaxia son como Próxima Centauri. Incluso si Próxima b resulta ser un lugar inhóspito, la exploración de los planetas alrededor de enanas rojas es fundamental si queremos entender las posibilidades que tiene la vida en la Vía Láctea. Hasta la fecha hemos descubierto miles de exoplanetas y sin duda descubriremos muchos más en los próximos años. Pero ninguno de los planetas que conocemos y los que quedan por descubrir podrá estar más cerca que un mundo alrededor de Próxima Centauri. A partir de hoy las generaciones que nos sigan sabrán que alrededor de una pequeña estrella del cielo del hemisferio sur hay un planeta que podría ser habitable. La búsqueda de exoplanetas cercanos similares a la Tierra ya no es una abstracción. Hoy empieza la era de Próxima b. 



http://danielmarin.naukas.com/2016/08/24/el-dia-que-la-humanidad-descubrio-un-planeta-habitable-alrededor-de-la-estrella-mas-cercana/

martes, 23 de agosto de 2016

Córdoba: Sorpresa por un objeto extraño en el cielo de Carlos Paz

Córdoba: Sorpresa por un objeto extraño en el cielo de Carlos Paz


¿Qué es esto que observaron los vecinos de La Quinta?

Apenas unos minutos antes del anochecer, algunos vecinos de barrio La Quinta tomaron imágenes de un objeto volador no identificado en el cielo carlospacense, que fueron publicadas en las redes sociales.

Según relataron a este medio, se observó “una bola roja que se fue apagando con el correr de los segundos”. Nadie se atrevió a confirmar qué vio efectivamente aunque a todos les generó asombro.

Una vecina del oeste de la ciudad pudo tomar esta foto y la publicó en las redes sociales.


Esta es la imagen original que compartieron en las redes sociales.

Nota del editor: en los breves comentarios que siguen a la nota publicada en el portal Carlos Paz Vivo, se destaca el de Rodrigo Martinez, quien brinda una explicación convencional acerca de lo observado: "Por favor, era un avion..... Es mas, debe haber sido el LA751 (San Pablo GRU > Santiago SCL) que paso a las 19:30 sobre Carlos Paz, o el LA787 (Rio de Janeiro GIG > Santiago SCL) que paso a eso de las 19:00, yo lo vi, venia dejando una muy corta estela de condensacion a gran altura, y el sol al atardecer a esa altura hacia que sea bien visible y el avion reflejaba la luz..."



http://www.carlospazvivo.com/carlos-paz/hechos/32130-sorpresa-por-un-objeto-extrano-en-el-cielo-de-carlos-paz?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

lunes, 22 de agosto de 2016

Cuando un OVNI sobrevoló Barcelona

Cuando un OVNI sobrevoló Barcelona
Un documento desclasificado de la CIA expone la posibilidad de un avistamiento.

por Víctor Fernández




El 21 de mayo de 1952 Barcelona se preparaba para la celebración del Congreso Eucarístico Internacional hasta el punto que, como si se tratara de un invitado especial, «La Vanguardia Española» hablaba de la llegada del arzobispo de Ottawa. Ese miércoles estaba prevista la posibilidad que hubiera algunos chubascos por la tarde. El periodista Valentín García fue uno de los que miró al cielo ese día, pero parece que vio algo más y no solamente un aviso de tormenta.

Eso es lo que demuestra un documento desclasificado por la Central Intelligence Agency (CIA) y que forma parte de una serie que fue dada a conocer el pasado mes de febrero, buena parte de ellos relacionados con la posibilidad del avistamiento de un objeto volador no identificado.

Valentín García, tal y como informó a la CIA, cruzaba la avenida de José Antonio –la actual Gran Via de les Corts Catalanes– en dirección a su redacción, cuando divisó algo extraño, demasiado extraño, en el cielo.

«Vi un objeto extraño volando a gran velocidad procedente del aeropuerto del Prat, a unos 2.000 metros desde el suelo, y dejando una amplia estela de humo», explicó el periodista a la Agencia. García incluso hizo algunas indagaciones para saber algo más de aquel aparato y pudo constatar que no era una aeronave de la que tuvieran conocimiento en los aeropuertos de El Prat y Sabadell. También apuntaba que había diferencias con los llamados platillos volantes porque no emitía «destellos de luz o que giren sobre un eje». 

El pasado mes de febrero la CIA desclasificó numerosos documentos procedentes de sus archivos y relacionados con el posible avistamiento de OVNIs.

El reportero no fue el único en divisar aquella nave, siempre según lo que aparece en las páginas desclasificadas por la CIA. «Mis colegas de la oficina vieron el humo, pero no el objeto», recogía el documento. Un dato curioso es que cuando ya sobrevolaba Badalona, la nave o lo que fuera dejó de expulsar el tan llamativo humo, «desapareciendo por unos segundos, y reapareciendo, de nuevo emitiendo humo varios kilómetros después». En la redacción del diario, del que no se dice el nombre en ningún momento, pronto empezaron a sonar los teléfonos con barceloneses llamando y proclamando que habían visto la misma nave humeante de la que hablaba Valentín García.

Y hay algo más, aunque solamente tenemos una referencia en los papeles de la CIA. Se sabe de la existencia de una fotografía que, por desgracia, parece que sigue clasificada porque no aparece en la remesa documental liberada el pasado mes de febrero. Fue captada por Francisco Andreu y, según la descripción de la nota, «muestra una franja diagonal». Curiosamente se dice que la fotografía fue tomada el 17 de mayo, pese a que la información es del 21 de ese mismo mes. ¿Una distracción del funcionario?

Lo que sí parece seguro es que ese incidente, del que sabemos su existencia gracias a un periodista que se se comunicaba con la CIA, llamó la atención de la agencia estadounidense.

domingo, 21 de agosto de 2016

La humanidad puede no necesitar un impulso warp para el viaje interestelar

La humanidad puede no necesitar un impulso warp para el viaje interestelar
Aquí hay algunas maneras en que la humanidad puede ser capaz de salir de la cuna de la Tierra.

Por David Warmflash

NASA / ESA / Hubble

Las ecuaciones de campo de la teoría general de la relatividad de Einstein dicen que viajar más rápido que la luz (faster-than-light -FTL) es posible, por lo que un puñado de investigadores están trabajando para ver si un impulso warp al estilo Star Trek, o tal vez una especie de agujero de gusano artificial, podrían ser creados a través de nuestra tecnología.

Pero incluso si se muestra mañana viable, es posible que los diseños para un sistema de FTL podrían estar tan muy por delante de una nave espacial funcional como los dibujos de las
máquinas voladoras del siglo 16 de Leonardo da Vinci estuvieron por delante del Flyer de los hermanos Wright de 1903. Pero esto no tiene por qué ser algo sensacional, contra el vuelo interestelar humano en el próximo siglo o siguiente. Más allá del viaje FTL, existen tecnologías en obras que podrían permitir expediciones humanas a planetas que orbitan alrededor de algunas de las estrellas más cercanas. 

La elección del destino 

Ciertamente, la viabilidad de este tipo de misiones dependerá de factores geopolítico-económicos. Pero también dependerá de la distancia más cercana a un exoplaneta similar a la Tierra. Situado a unos 4,37 años luz de distancia, Alpha Centauri es el vecino más cercano del Sol; así, la ciencia ficción, incluyendo a Star Trek, lo han previsto como el primer destino interestelar de la humanidad. 

En 2012, se identificó un planeta que orbita cerca alrededor de Alfa Centauri B, una de las tres estrellas que forman el sistema Alfa Centauri. Tres años más tarde, los astrónomos fueron capaces de encontrar ese mismo planeta, pero si es que existe sería demasiado caliente para la vida de todos modos. Lo que realmente queremos saber es si existen planetas más lejos de las dos estrellas principales, o si su mucho más pequeña y más tenue estrella compañera, Próxima Centauri, que se encuentra a sólo 4,24 años luz de la Tierra, tiene planetas propios. 

Muy pronto, estas preguntas serán respondidas por el telescopio espacial James Webb (JWST) que la NASA lanzará al espacio en 2018, y por otros instrumentos que le sigan, instrumentos capaces de algo más que simplemente la detección de la presencia de un planeta. También será capaz de leer la composición química de las atmósferas planetarias.

Representación artística del telescopio espacial James Webb. (Crédito: Northrop Grumman)

Imagine lo siguiente: Si hay un planeta similar a la Tierra alrededor de Alfa Centauri u otro sistema estelar cercano, los astrónomos sabrán sobre él dentro de una década o dos, sin duda mucho antes de que podamos construir una nave como la Enterprise. 


Tal vez podríamos considerar volar bajo la velocidad de la luz. 

Propulsión 

No es ampliamente conocido, pero el gobierno de Estados Unidos gastó dinero real, probó hardware y empleó algunas de las mejores mentes de finales de los ´50 y principios de los años ´60 para desarrollar una idea llamada propulsión nuclear de pulso. 

Conocido como Proyecto Orión, el trabajo estuvo clasificado porque el principio era que su motor disparaba una serie de "unidades de pulso nucleares" -bombas atómicas de aproximadamente la potencia de Hiroshima/Nagasaki- por la parte trasera. Cada unidad estalla y la onda de choque entrega fuerza de conmoción a una inmensa placa de empuje de acero, que está conectada con el sistema de amortiguación más grande que se pudiera imaginar.

Un esquema de la propulsión Orion. (Crédito: NASA)

Los investigadores calcularon que la nave podría alcanzar el cinco por ciento de la velocidad de la luz (c 0,05), lo que resulta en más o menos un tiempo de viaje de 90 años a Alfa Centauri. El Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares de 1963, que prohibió las explosiones nucleares en la atmósfera, y el Tratado del Espacio Exterior de 1967, que prohibió los dispositivos explosivos nucleares en el espacio, puso fin a Orion.
 

En su épica serie de televisión Cosmos, Carl Sagan señaló que un motor de este tipo sería una excelente manera de deshacerse de las bombas nucleares de la humanidad, pero que tendría que ser activado lejos de la Tierra. Pero de nuevo, cuando estaba siendo financiado Orion, sorprendentemente, el plan era utilizar el motor de pulsos nucleares, incluso para el lanzamiento de la nave, en una sola pieza masiva, desde la superficie de la Tierra. Baste decir que no parece probable que vayamos a construir una nave de pulso nuclear, pero es algo para lo que ya tenemos la tecnología para construir. 

Un sistema más limpio 

Crédito: Adrian Mann
Pero ¿qué pasa con un sistema de propulsión menos explosivo, más limpio que podría lograr el mismo fin? La Sociedad Interplanetaria Británica asumió este objetivo en la década de 1970 con el Proyecto Daedalus. Llamado así por el inventor de la mitología griega que construyó alas para escapar de la isla de Creta, el diseño se basa en el desarrollo previsto de la fusión por confinamiento inercial (inertial confinement fusion -ICF), una de las dos estrategias principales para la generación de energía de fusión nuclear en la Tierra. 

La otra estrategia es la fusión por confinamiento magnético (MCF), y similar a ICF, existen diseños para la adaptación de MCF para la propulsión espacial. Como Orion, una nave  Daedalus tendría que ser bastante grande. Pero usando deuterio y helio-3 (obtenido a partir de la superficie lunar, o de la atmósfera de Júpiter) como combustible, las naves Daedalus podrían llegar a 0,12 c, reduciendo el tiempo de viaje a Alfa Centauri a algo así como 40 años.

Crédito: Adrian Mann
Hay otras ideas ingeniosas, como el propulsor Bussard que podrían acercarse a la velocidad de la luz, pero el tamaño de los motores y las brechas tecnológicas que deben llenar llegaron a ser tan grandes que no pueden parecer más fáciles que la velocidad warp. Así que vamos a limitar nuestra discusión a las capacidades cercanas a 0,12 c de Daedalus que consideramos que es la forma en que un viaje interestelar humano podría tomar forma. 

La nave espacial Generación 

Se ha dicho que si quieres ir rápido, ve solo, pero si quieres ir lejos, ve acompañado. Este proverbio caracteriza la estrategia de construir una nave interestelar tan grande que usted no se preocupe tanto por el tiempo de viaje. 

Efectivamente, la nave es una colonia espacial. Contiene una gran población -actualmente se estima que se necesita un mínimo de decenas de miles de colonos para una piscina genética sana- y todo lo que se necesita para que las personas vivan con comodidad, pero siguiendo una trayectoria fuera del sistema solar. Ideas para un arca interestelar que tome miles de años para llegar a un destino se remontan a los padres de la era espacial -el ruso Konstantin Tsiolkovsky y el estadounidense Robert Goddard-, pero la idea realmente zarpó con los escritores de ciencia ficción de mediados del siglo 20. 

En una serie de novelas de dos partes escrita en 1941, Robert A. Heinlein escribió que a una nave le tomó tanto tiempo para llegar a su destino que las personas a bordo habían olvidado que estaban en una nave. En lugar de ello, creyeron que la nave grande era su mundo natural.

Concepto artístico de una colonia espacial toroidal que podría dar cabida a 10.000 personas. (Crédito: NASA)

El envío de colonos en un viaje que dura siglos o milenios plantea cuestiones sociales, como si es ético someter a las generaciones futuras a vivir sus vidas en tránsito entre los planetas. 


10.000 años es un tiempo bastante largo, y significa un gran número de generaciones a comprometerse con el vacío interestelar. Pero si estamos hablando de 40 o incluso 90 años, probablemente sea más aceptable para muchas más personas. Aún así, plantea preguntas acerca de quién sería voluntario para tal expedición. 

Pero ¿qué pasa con la gente en lapsos más cortos de atención y qué si no tenemos la voluntad para construir enormes colonias móviles? 

Las naves huevo 

Aquí está otra estrategia de la ciencia ficción: el envío de embriones humanos crioconservados, o gametos (óvulos y espermatozoides) al espacio profundo. Al llegar al sistema estelar de destino, se desarrollarían los embriones. Esto requeriría un útero artificial, que no tenemos todavía, pero al igual que la fusión, aquí también estamos hablando en términos de una cuestión de décadas. 

En algún momento de este siglo, el nacimiento sin madre podría convertirse en una realidad tecnológica. En teoría, vamos a ser capaces de enviar embriones criopreservados a través del espacio, durante siglos, si es necesario debido a las limitaciones de propulsión, y ponerlos a convertirse en niños nacidos a término en el nuevo planeta.

Concepción artística de un sistema de matriz artificial. (Crédito: Proyecto de Alfabetización genética)

Entonces, todo lo que se necesita son niñeras robot para criar y educar a los colonos infantiles. Y si hay un área en los avances tecnológicos en que la gente está sumamente segura que va a seguir avanzando a toda velocidad, es la de los robots y la inteligencia artificial. 


El concepto de nave huevo también estará cargada de cuestiones éticas.  

Animación suspendida 

Tan técnicamente ambicioso que pueda parecer, la ciencia médica está haciendo un progreso gradual hacia una forma segura de la hibernación humana. 

Actualmente, es de rutina bajar la temperatura del cuerpo de un paciente intencionalmente por unos pocos grados, induciendo de este modo un coma hipotérmico suave, después de un paro cardíaco. Esto permite al cerebro recuperarse después que el oxígeno ha sido cortado, mientras que el resto permanece a temperatura corporal normal en lo que se llama lesión por reperfusión. 

No es rutinario todavía, pero ahora bajo ensayos clínicos, los cirujanos traumatólogos están enfriando a los pacientes hasta justo por encima de la temperatura de congelación en los casos de pérdida severa de sangre. Esto es verdadera animación suspendida. Se hace sólo por dos horas, o posiblemente tres, deteniendo la muerte para que las lesiones puedan ser reparadas y la sangre reemplazada, pero la persona está, básicamente, hibernando durante ese tiempo. 

Con el progreso incremental, el procedimiento con el tiempo se puede extender a los marcos de tiempo de muchas horas, y, finalmente, días o semanas para tratar otras condiciones. Tal vez, en el tiempo, vamos a poner a la gente a dormir el tiempo suficiente, y con suficiente supervisión por parte de los ordenadores, dormitar lejos durante todo un viaje interestelar de la manera que ahora se hace para un vuelo transoceánico. 



http://www.astronomy.com/news/2016/08/humanity-may-not-need-a-warp-drive-to-go-interstellar 

Modificado por orbitaceromendoza